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Es una de esas cosas que todos los jugadores quieren probar al menos una vez en la vida y que, sin embargo, pocos se atreven por miedo a meter la pata de forma catastrófica. Hablamos, naturalmente, del overclocking. Lo que mucha gente no sabe es que esta práctica ha perdido su antiguo carácter esotérico y ya está al alcance de todo el mundo gracias a  placas base modernas como las ROG Maximus XI Formula y ROG Strix Z390-E Gaming, que simplifican el proceso y brindan las garantías que hubieran deseado para sí mismos los pioneros de esta técnica.

Con todo, el miedo y las dudas persisten. Por este motivo, y porque hay que despejar un poco todos esos temores infundados que rodean al overclocking, vamos a tratar de explicar un poco en qué consiste y cómo puede catapultar nuestra experiencia de juego al próximo nivel.

¿Qué es eso del overclocking? ¿Realmente tiene sentido acelerar mi PC?

Overclocking

La palabra overclocking guarda relación directa con lo que conocemos como velocidad de reloj, que es el número de Hz o ciclos al que funciona el procesador de un PC. Aunque es difícil de traducir literalmente, se puede entender como «subir el reloj». De ahí que los ordenadores «overclockeados» también se conozcan como pasados o subidos de vueltas.

Generalmente hablando, el rendimiento de un procesador es proporcional a su velocidad de reloj. Esto quiere decir que una misma CPU a 3 GHz rendirá más si se sube artificialmente a 3,5 GHz. Decimos artificialmente porque hoy en día la inmensa mayoría de los procesadores incorporan mecanismos de ajuste de velocidad en función de la demanda del sistema, de modo que pueden subir o bajar su velocidad de reloj (incluso núcleo a núcleo) para rendir más o consumir menos.

Hacer un overclocking tiene todo el sentido del mundo si nuestro ordenador va a ser utilizado para juegos. Si subimos sus valores base por encima de los de fábrica, podremos extraer los FPS suficientes para alcanzar 144 Hz en ‘Doom Eternal’ y satisfacer los 144 Hz de nuestro monitor G-Sync. Pero también ampliaremos algo la vida útil de un viejo equipo que empieza a ralentizarse exprimiendo su rendimiento con este método de aceleración.

Ahora bien, un buen overclocking debe seguir unas reglas básicas. Los componentes han de estar bien refrigerados y tenemos que contar con una ventilación adecuada, puesto que a mayor velocidad, más calor emitido. Por este motivo, ASUS incorpora elementos de disipación adicionales en sus placas para juegos ROG Strix Z390-E Gaming, con conectores para tubos de aire dirigido o bloques de refrigeración líquida.

La ROG Maximus XI Formula va un paso más lejos al sumar múltiples sensores de temperatura y funciones avanzadas para sistemas con refrigeración líquida. Son opcionales y más complejos, aptos para los jugadores más hardcore, pero gracias al software de control de ASUS se manejan de manera automática, evitando los quebraderos de cabeza de antaño. Una vez instalados los bloques, son tan simples como la ventilación por aire.

Comprendiendo la importancia del multiplicador y el voltaje

Overclocking

Si hablamos de procesadores, hay que tener en cuenta que el overclocking guarda relación directa con lo que se conoce como multiplicador de la CPU o multiplicador de reloj. Sin entrar a detallar su funcionamiento, porque nos llevaría otro artículo, este campo mide la relación entre el reloj externo y el reloj interno del sistema. Así, un reloj interno de 100 MHz con un multiplicador x35 nos da una velocidad máxima de 3,5 GHz.

Una CPU desbloqueada, como suele ser el caso de las últimas de Intel, significa que permite modificar su multiplicador manualmente. Podemos subirlo hasta obtener la velocidad que queramos, eso sí, dentro de unos márgenes de seguridad. Modificar el multiplicador era antiguamente una labor solo para valientes, entre otras cosas porque no siempre la CPU estaba desbloqueada.

Las placas de ASUS ofrecen opciones para modificar el multiplicador manualmente y sin recurrir a herramientas externas y complicadas. Las funciones de overclocking vienen instaladas de serie en la UEFI. También permiten ajustar el voltaje individual de los componentes, y es que subir unas décimas la «chicha» que reciben CPU y RAM puede proporcionar mejoras de rendimiento explosivas.

Overclocking

Encontrar un equilibrio entre multiplicador y voltaje puede llevar unos minutos. Lo importante es mirar la ficha técnica de CPU y RAM para no exceder los voltajes máximos admitidos y que la temperatura no se dispare. La tecnología de control automático de placas como la ROG Maximus XI Formula hacen que este proceso sea muy seguro. Y si alguna vez quieres volver a los valores de fábrica, solo tienes que pulsar un botón.

Si te decides a modificar estos campos manualmente, sube de forma muy gradual (décimas en el caso del voltaje) y trata de encontrar el mejor equilibrio en relación a la temperatura. Las comunidades de overclockers son además un lugar estupendo para obtener información, puesto que cada procesador tiene unos valores óptimos más o menos comunes, evitando el testeo manual.

¿Qué componentes puedo «overclockear»?

Virtualmente todos los componentes de un PC que funcionan con una velocidad de refresco predefinida se pueden «overclockear». Y con ello, mejorar su rendimiento de forma perceptible. Estos son los más habituales.

El procesador

Overclocking

Ya hemos hablado de él. Modificando el voltaje y el multiplicador es posible lograr una mejora de rendimiento bastante significativa. Puede tener mucho sentido en los juegos de mundo abierto o que hacen un gran esfuerzo en el cálculo de físicas. También si nuestro PC empieza a renquear en el uso cotidiano.

Como siempre, asegúrate de tener un buen ventilador. Si piensas hacer overclocking sobre tu CPU, ve incrementando las revoluciones por minuto desde la propia UEFI para mantener la temperatura estable.

La tarjeta gráfica

Overclocking

 

Tanto AMD como Nvidia ofrecen opciones de mejora en sus propios drivers, aunque en este caso concreto modificar manualmente valores como el voltaje mediante herramientas externas sigue proporcionando el mejor resultado.

El problema de aplicar un overclocking a la GPU es que es un proceso más complejo que el de la CPU, pues intervienen sus núcleos de procesamiento y también la propia RAM de la tarjeta, cada uno con valores distintos. Hay muchos parámetros que ajustar.

Si eres novato, lo mejor es informarte en una comunidad especializada y aplicar las opciones que se sabe que funcionan correctamente. Dependieno de la tarjeta, puedes registrar una mejora de entre el 5% y el 15% sin mucho esfuerzo.

Como detalle curioso, algunas tarjetas poco optimizadas se pueden beneficiar del underclocking. Reduciendo su voltaje baja la temperatura de funcionamiento y, con ella, el trabajo del ventilador. Pierdes rendimiento, pero también ruido.

La memoria RAM

Overclocking

Sí, la RAM también se puede acelerar. No requiere mucho esfuerzo, pero puede ser algo complejo, ya que admite la modificación de la frecuencia base, el multiplicador, la latencia y el voltaje. Lo bueno es que ROG también ofrece opciones de overclocking de RAM directamente en la UEFI de todas sus placas gaming.

Si te animas con ello, te recomendamos que utilices módulos con disipación integrada para obtener las mayores prestaciones y la máxima estabilidad.

Y mucho, mucho más

Por poder, puedes hacer un overclocking hasta a tu SSD. O incluso al monitor. Algunas pantallas gaming brindan un refresco base y otro con overclock para obtener la máxima fluidez, aunque la tasa más elevada suele estar desactivada para evitar problemas de compatibilidad con algunos juegos.

Si tienes un monitor con soporte para overclock, te recomendamos que lo pongas a prueba. No pierdes nada y es totalmente seguro.

Usa el panel de control y lo único que te sorprenderá será la fuerza de tu PC

Overclocking

Como decíamos, modificar aspectos como el voltaje de la CPU o tocar su multiplicador era todo un desafío hasta hace unos años. Un aumento poco cuidadoso podía estropear el procesador o generar problemas de estabilidad.  Simple y llanamente, no sabíamos cuánto se estaba esforzando nuestro PC. Los aficionados iban prácticamente a ciegas.

ASUS elimina esta clase de incidencias con sus herramientas integradas en la UEFI. La capacidad para monitorizar todos los parámetros de la placa y sus componentes esenciales de forma detallada y gráfica nos permite ajustar milimétricamente su rendimiento, e incluso podemos realizar un overclocking por inteligencia artificial si no queremos tocar opciones que no comprendemos.

Overclocking

La regulación inteligente de los ventiladores también es importante. Disipar correctamente el calor generado por los componentes es mucho más fácil incluso en placas de acceso como la ROG Strix Z390-E Gaming, que incorpora conectores para dirigir el flujo de los ventiladores o los tubos de agua a la CPU, mientras que la puntera ROG Maximus XI Formula supervisa hasta el estado de las bombas de agua.

La automatización del overclocking ha llegado a tal nivel que se puede realizar de forma automática, con solo pulsar un botón. Y lo que es igual de importante: sin riesgo alguno. Porque a menos que te llames ‘der8auer’ y te dediques a romper récords de velocidad, la seguridad de tu PC es tan importante como las mejoras que quieras alcanzar.

Imágenes| ASUS, Christian Wiediger